La educación en el mundo avanza desde la estandarización de la era industrial hacia
la personalización de la era digital.
Por eso empezamos por
ayudar al alumno a responder la pregunta "¿Quién soy?" - ¿quién soy?
- ¿qué me gusta?
- ¿qué es lo que mejor se me da?
- ¿qué no me gusta?
- ¿qué me aburre?
- ¿cuáles son mis puntos débiles?
- ¿cuáles son mis puntos fuertes?
- ¿cómo prefiero aprender?
- ¿cómo el idioma puede mejorar mi calidad de vida?
Estas preguntas las trabajas con tu coach de idiomas. Las respuestas se convierten en el punto de partida para
la elaboración del plan de estudio de Antishkola y la base de una relación productiva entre profesor y alumno.
Los resultados clave de las sesiones con el coach se comparten con el profesor. A partir de ahí, el profesor nativo arma un programa personal para cada alumno, según su nivel, sus intereses, su objetivo con el idioma y si aprende mejor de forma visual, auditiva o kinestésica.
A veces surgen bloqueos psicológicos relacionados con el idioma. En esos casos, el alumno trabaja primero con nuestro profesor especializado en psicología, que se enfoca en barreras, miedos y bloqueos con el idioma.